domingo, 18 de enero de 2015

Dibujos para pasteles decorados con fondant



 

Existen diferentes formas de decorar un pastel cubierto con fondant cuando queremos que represente un personaje de dibujos. Por supuesto que podemos optar por las figuras en 3d como en el pastel de la Princesa Sofía, o hacer que el propio pastel tenga la forma del personaje, como en el de Hello Kitty que podemos ver es esta entrada, o como en el del violín. Pero los que vemos con más frecuencia son dibujos en dos dimensiones colocados sobre el pastel. En estos casos podemos realizar el dibujo como si armáramos un puzle con trozos de fondant de diferentes colores que hacemos encajar hasta lograr la imagen que queremos, como hemos visto en el de Dora la exploradora o el del águila que vemos en esta entrada, o el de San Valentín. Pero esta vez os enseño otras dos opciones: el dibujo a mano sobre fondant y el papel de azúcar. Para ello os enseño dos formas diferentes de hacer pasteles con motivos de Frozen.


El dibujo a mano obviamente requiere que seamos mínimamente hábiles dibujando, pero el resultado vale la pena no solo por lo bonito, sino también por lo artesanal y único que es… sin duda es un trabajo hecho con amor.

En primer lugar hemos de estirar un trozo de fondant blanco de un tamaño similar al dibujo que queremos copiar y recortar el contorno, exactamente, con todos sus detalles.

A continuación, utilizando un rotulador negro de tinta comestible marcamos todos los contornos y detalles del dibujo. En este punto hemos de ser muy precisos, porque como podemos imaginarnos, no existe goma de borrar que podamos utilizar en estos casos… es decir que si nos equivocamos, tenemos que volver a empezar, que es el enorme problema de este método, que por lo demás me encanta.
Una vez tenemos nuestros dibujos pasamos a utilizar colores comestibles y una batería de pinceles muy finos para dar color a nuestros motivos.

Los dejamos secar y cuando tenemos hecho el pastel y cubierto con fondant, los colocamos sobre el mismo. Tiene la ventaja de poder hacerse con antelación y de permitirnos ser imaginativos a la hora de hacer una composición o de modificar algún detalle del dibujo.


El papel de azúcar es infinitamente más sencillo. Solo tenemos que ir a una tienda de pastelería donde tengan una impresora con tinta comestible y pedir que nos lo impriman (o pedirlos por internet).


Más que fácil… pero hay que tener en cuenta un par de detalles: el papel de azúcar se humedece con mucha facilidad, y si eso sucede se vuelve muy difícil de manipular. Doy fe, un desastre, con la humedad que tenemos en Barcelona, incluso de un día para otro puede quedar inservible. Por ello es recomendable dejar la impresión del dibujo para el ultimísimo momento, cuando ya tengamos el pastel hecho y cubierto con fondant y todos los demás adornos que queramos ponerle, ya preparados. Porque esa es la otra cuestión: para que el acabado sea bonito, hemos de ponerle “algo” alrededor que disimule los bordes del papel, como un adorno hecho con manga pastelera y un frosting, unos sprinkles, o como en este caso, copos de nieve hechos con fondant.


En fin, que ahora ya lo sabéis, si os animáis a hacer un pastel de este tipo, existen opciones más sencillas y otras más complicadas; unas que requieren habilidades especiales y otras que no y podemos elegir según nos veamos capaces o según el tiempo o los recursos de que dispongamos. ¡Hasta la próxima!

domingo, 11 de enero de 2015

Pastel Princesa Sofía



Hace unos días fue el cumpleaños de mi sobrina Sofía… “la princesa Sofía”... ¿y qué mejor ocasión para hacer una tarta de princesa?


Para ponernos manos a la obra lo primero que debemos hacer es conseguir el torso de una muñeca. En las tiendas especializadas venden el torso de Barbie para hacer pasteles… pero Barbie no se parece mucho a la princesa Sofía, así que tuve que ser un poco más imaginativa.


La verdad es que la muñeca que terminé utilizando tampoco es igualita a la princesa en cuestión, pero se le parece un poco más que Barbie. Y utilizar la auténtica princesa Sofía me parecía un desperdicio, ya que después de estar dentro del pastel, la pobre quedaría un poco perjudicada y como es la muñeca de moda, no es que la regalen precisamente.


En fin, la cuestión es que se trataba de ilustrar como hacer un pastel de princesa, sea cual sea la susodicha, que parece una cosa muy complicada y no lo es tanto. Tras hacernos con un torso de muñeca, debemos hornear tres pasteles de distintos diámetros para hacer la falda de la princesa, que será nuestro pastel. En este caso yo los hice de chocolate, pero como decimos siempre, cada uno que los haga a su gusto. Abrimos cada pastel a la mitad, los mojamos con almíbar y los rellenamos con la crema de nuestra elección (yo le puse de frambuesa).











Después montamos los pasteles uno encima del otro, poniendo el más ancho en la base y el más pequeño encima y juntándolos con más crema entre uno y otro. Y en este punto nos toca hacer lo más complicado: darle forma a la falda. Con un cuchillo grande de sierra, como los de cortar pan, rebajamos los pasteles de forma que parezca que es un solo pastel, ancho en la base y que se va estrechando hacia la parte superior. En este punto aparecen por la cocina todos los buitres de la casa a buscar los recortes de pastel para zampárselos. Cubrimos luego todo el pastel con la misma crema con la que lo hemos rellenado y lo enfriamos para que tome cuerpo.



Entonces lo empezamos a decorar poniendo una capa de fondant blanco, que podemos plegar un poco para que parezca el vuelo de la falda. Sobre ella una capa de fondant violeta que recortaremos en los bajos para darle esa forma como de pétalos de la falda de la princesa. Marcamos los pétalos, ponemos una fina tira de fondant rosa sobre la parte blanca de la falda y adornamos la parte violeta de la falda. Para ello utilizamos tres cortantes: uno redondo, como de galletas, otro con forma ovalada y un tercero redondo muy pequeño (que puede ser la punta de una boquilla de manga pastelera o incluso una cañita de plástico) con el que haremos los pequeños círculos que siguen todo el borde de la falda.













Ahora toca vestir a la muñeca, haciendo con el mismo fondant el torso del vestido y poniéndole los adornos que creamos pertinentes. A continuación haremos un agujero en la parte superior de nuestro pastel, para poder introducir el torso de la muñeca. Se trata de intentar hacerlo lo más pequeño y ajustado posible, para que la muñeca no se caiga, por lo que lo mejor es ir escarbando el bizcocho poco a poco. Una vez colocado el torso en su sitio cubrimos la unión aprovechándonos de que el vestido de princesa lleva una tercera capa, también de color violeta, que cortamos con forma de riñón para poder adaptarla a la cintura de la muñeca. Terminamos por adornar el borde de la tercera capa y ya está, princesa terminada.



Lo mejor: la carita de Sofía al ver su pastel de princesa.

lunes, 5 de enero de 2015

Roscón de Reyes



¿Habéis sido buenos? Espero que sí, y que los Reyes os traigan muchos regalos. Pero si no es así, por lo menos un trozo de Roscón os tocará ¿no? Y si hay suerte, os toca el trozo que lleva el rey, y os convertiréis en los reyes de la casa. Si os toca el haba… os tocará pagar el roscón!!! Bueno, pero eso no pasa nunca, y menos si el roscón lo hacemos en casa. Aquí va una receta deliciosa, mezcla de un detalle quitado de aquí, otro de allá de diversas recetas que he ido probando los últimos años. A ver si os gusta.



Ingredientes:
320 g de harina de fuerza
100 ml de leche
12 g de levadura fresca
20 ml de agua de azahar
1 huevo
60 g de azúcar
2 g de sal
30 g de mantequilla fría
Ralladura de limón y/o de naranja
1 cuchara pequeña de canela
Ingredientes para el mazapán:
200 g de azúcar
200 g de almendra molida
1 clara de huevo
Preparación:
Comenzamos por hacer una masa de arranque con 90 g de harina de fuerza, 60 ml de leche y la levadura. Mezclamos todo, hacemos una bola de masa y la dejamos reposar toda la noche en un lugar fresco y bien tapada para que no se seque.

A la mañana siguiente unimos a esta masa de arranque el resto de los ingredientes, dejándonos para el final la leche y la mantequilla fría. Podemos hacer esta operación tanto a mano como en el robot. Amasaremos durante unos 10 minutos y dejaremos reposar la masa en un cuenco, tapada, hasta que doble su volumen. Mientras tanto preparamos el mazapán, para lo cual simplemente tenemos que unir los tres ingredientes, amasándolos con las manos hasta formar una pasta que dejaremos reposar como mínimo ½ hora. Una vez la masa ha doblado su volumen, podemos estirarla en un rectángulo para poner sobre ella el mazapán, enroscar para formar un cilindro largo relleno del mazapán y formar luego el roscón uniendo sus puntas. Pero en este caso yo dividí tanto la masa como el mazapán en bollitos iguales. Aplasté los bollitos de masa, puse sobre cada uno de ellos el bollito de mazapán, los cerré e hice como un brioche, boleando la masa. Por supuesto, dentro de una bola puse un rey, y dentro de otra un haba, que hay que conservar las tradiciones. Al poner una bola junto a otra formando un anillo podemos crear un roscón original.

En cualquier caso, tapamos nuestro roscón y lo dejamos reposar otra vez hasta que doble su volumen. Lo pintamos con yema de huevo, le ponemos por encima unas almendras fileteadas y un poco de azúcar y lo horneamos a 180º C durante unos 15 o 20 minutos, hasta que tome un bonito color dorado. Por supuesto, si os gustan podéis ponerle también frutas confitadas… yo, como ya os dije en alguna ocasión, no las pongo, porque en mi familia no le gustan a nadie, y ¿qué obligación hay? ¿no? Qué tengáis todos un final de fiestas “dulcemente apoteósico” y cargado de regalos.


jueves, 1 de enero de 2015

Chapatas



¡Feliz año nuevo! Empezamos el año con un pan del que me siento muy orgullosa ¡Qué contenta estoy con mis chapatas!



Salen espectaculares, os lo prometo, y ¿por qué? Pues porque la receta es muy, muy, muy buena. Está basada en la receta de chapatas de Ivan Yarza, que como muchos sabéis es toda una autoridad en materia de panes (sin desmerecer a nadie). Para quienes no tengáis mucha experiencia haciendo panes, lo primero que tengo que deciros es que no os espantéis al ver que es una masa demasiado fluida y difícil de manipular. Quienes hemos hecho ya unos cuantos panes sabemos que esas masas “indomables” son las que dan el mejor pan, y que para ganarles la partida solo hace falta que procuremos tener una rasqueta o paleta de panadero. Aquí va la receta, en cantidades como para 2 o 3 chapatas, según el tamaño que les queramos dar.


Ingredientes:
750 g de harina de semifuerza
570 ml de agua
7 g de levadura
14 g de sal
Preparación:
Para empezar, os recuerdo que la harina de semifuerza es una mezcla a partes iguales de una harina normal o floja con una harina de fuerza. Comenzamos por hacer una masa de arranque (o poolish) uniendo 450 g de harina, 450 ml de agua y los 7 g de levadura. Mezclamos bien los tres ingredientes con una cuchara de palo en un bol grande, lo tapamos y lo dejamos reposar en un sitio cálido hasta que aumente su volumen y haga burbujitas, lo que puede llegar a tardar unas 3 horas.


Una vez haya fermentado añadimos el resto de los ingredientes, unimos bien y empezamos a amasar. Esta será la parte más complicada, por lo fluida que resulta la masa. Además de ayudarnos con la rasqueta, podemos amasar un poco y dejar reposar la masa (tapada para que no se seque) durante 5 minutos, volver a amasar y dejar reposar otra vez, así unas cuantas veces, hasta que la masa tome cuerpo. Untamos una fuente con aceite de oliva, ponemos la masa dentro y doblamos las puntas de la misma, estirando y hacia el centro, como si plegáramos un folio en tres, para meterlo dentro de un sobre de carta. La tapamos y la dejamos reposar media hora, tras la cual volvemos a doblar la masa como si fuese un folio y la dejamos descansar otra media hora.


Precalentamos el horno con la fuente vacía en la que vayamos a hornear las chapatas dentro del mismo. Enharinamos la mesa de trabajo, volcamos en ella la masa y la dividimos en las dos o tres chapatas que vayamos a hacer (o incluso más, si las queremos pequeñitas para poner una a cada comensal), cortando con un cuchillo muy afilado (nada de estrujar o estirar la masa para cortarla). Colocamos cada chapata sobre un papel para hornear y ponemos cada pieza con su papel sobre la fuente de horno que habíamos calentado previamente. Llevamos nuestros panes al horno, como siempre, con humedad, es decir, pulverizando agua en sus paredes antes de introducir las piezas o echando un vaso de agua dentro del horno en el mismo momento en que metemos el pan. Horneamos durante 15 minutos a 250º C y luego otros 20 minutos más a 220º C. Una vez está cocido el pan apagamos el horno y lo dejamos un minuto más en su interior antes de sacarlo y ponerlo a enfriar sobre una rejilla.


Os juro que es magnífico, buen provecho!