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lunes, 3 de abril de 2017

Pan de plátano




El pan de plátano es una sabrosa alternativa a las típicas tostadas del desayuno. Además es una forma de hacer comer algo de fruta a aquellos que ni se las miran a la hora de desayunar. Es bastante simple de hacer, es muy tierno y tiene un intenso sabor a plátano, lo que permite que lo tomemos tal cual, sin agregar nada más, aunque los muy golosos también pueden tomarlo con un poco de mermelada.



Ingredientes:
4 plátanos
2 huevos
200 g de azúcar moreno
1 cuchara pequeña de vainilla
100 g de mantequilla
280 g de harina
1 cuchara pequeña de impulsor
½ cuchara pequeña de sal
50 ml de leche
50 g de nueces



Preparación:
Comenzamos por pelar y chafar los plátanos. A veces encontramos plátanos de diferentes tamaños; para hacernos una idea aproximada, necesitaremos unos 400 g de carne de plátano chafada. En un recipiente aparte batimos los huevos con el azúcar y la vainilla. Añadimos el plátano, la mantequilla fundida y luego la harina, la sal y el impulsor. Mezclamos bien e incorporamos la leche. Por último agregamos las nueces troceadas. Esta vez he utilizado nueces pecanas y quedan tan bien como las normales… o incluso mejor. Vertemos la mezcla en un molde tipo budín, previamente engrasado y horneamos a 180 ºC durante unos 40 minutos o hasta que al introducir un palillo en la masa, éste salga seco. Desmoldamos, dejamos enfriar y tomamos nuestro pan para desayunar o merendar, solo o con mermelada… delicioso!


domingo, 8 de mayo de 2016

Caracolas de coco con pepitas de chocolate




Un fin de semana gris, como éste, resulta ideal para encender el horno y ponernos a preparar  alguna pasta tierna y deliciosa con la que merendar mientras vemos llover por la ventana. Pero eso no significa que queramos pasarnos todo el día en la cocina… porque la mayoría de recetas de pastas o bollos tiernos que tengan mantequilla suelen llevar muuuuucho tiempo de preparación (como cuando hacemos croissants). La mayoría, excepto ésta, que queda tierna y sabrosa como si hubiésemos hecho miles de pliegues a nuestra masa con mantequilla, pero sin haberlos hecho. Hoy las hice con coco y pepitas de chocolate, pero las tradicionales son con canela y pasas y si nos sentimos atrevidos podemos experimentar y ponerles otros ingredientes: frutos secos, frutas, caramelo, mermeladas...


Ingredientes:
Para la masa:
550 g de harina
75 g de azúcar
1 cuchara pequeña de vainilla líquida o en pasta
2 huevos
210 ml de leche
1 pizca de sal
10 g de levadura fresca
70 g de mantequilla a temperatura ambiente
Para el relleno:
130 g de coco rallado
100 g de azúcar morena
100 g de mantequilla fría
70 g de pepitas de chocolate
1huevo para pintar
2 cucharas grandes de mermelada de albaricoque o de melocotón


Preparación:
Comenzamos por diluir la levadura en la leche tibia. Tras 10 minutos ponemos esta mezcla en el robot de cocina con el accesorio amasador. Si no tenemos robot también podemos hacerlo a mano. Añadimos la mantequilla, el azúcar, los huevos y la vainilla y batimos ligeramente, para unir todos los ingredientes húmedos. Entonces agregamos la harina tamizada y la sal y ponemos en marcha la amasadora durante unos 3 o 4 minutos o hasta que veamos que tenemos una masa lisa y tierna. La ponemos en un bol, tapada con film transparente, para que fermente durante 1 hora hasta que doble su volumen. Mientras tanto preparamos el “relleno” cortando la mantequilla fría en cuadraditos y uniéndola al coco y el azúcar moreno. Trabajamos la mezcla con las manos para hacer un arenado, es decir, una mezcla con textura de arena, más o menos húmeda.
 


Cuando la masa haya fermentado la separamos en dos partes iguales y la estiramos con un rodillo, ayudándonos con un poco más de harina, hasta formar 2 rectángulos de unos 30 x 20 cm. Cubrimos ambos rectángulos con el relleno de coco y las pepitas de chocolate de forma uniforme y enrollamos cada uno de ellos para luego cortarlos en discos de unos 2 cm de ancho. De cada rollo nos saldrán unas 12 caracolas, es decir que tendremos 2 docenas de caracolas, que colocaremos en bandejas de horno cubiertas con papel para hornear. Las tapamos con film transparente y las dejamos que aumenten su volumen un poco más, durante más o menos media hora. Las pintamos con huevo y las horneamos durante unos 20 o 25 minutos a 180ºC. Cuando las sacamos del horno y mientras aún están calientes, las pintamos con un poco de mermelada de albaricoque o de melocotón reducida al fuego con un poco de agua, lo que les dará mucho más brillo y un extra de dulzor.



domingo, 24 de enero de 2016

Trenza de higos y almendras




En una fría tarde de domingo ¿qué puede apetecernos más que un reconfortante dulce para merendar? Esta sencilla trenza resulta perfecta para una merienda o un desayuno de fin de semana. Es importante que para prepararla utilicemos una mermelada de calidad, que aporte un sabor intenso. Si lo preferimos, también podemos substituir la mermelada por chocolate, dulce de leche o crema pastelera. Pero aún más importante es hacerla con paciencia, dándole a la masa el tiempo que necesite para fermentar.
Ingredientes:
320 g de harina de fuerza
100 ml de leche
12 g de levadura fresca
1 huevo
60 g de azúcar
2 g de sal
30 g de mantequilla fría
1 cuchara pequeña de canela
1 cuchara pequeña de vainilla líquida o en pasta
Mermelada de higos
Almendras fileteadas
Preparación:
Comenzamos por hacer una masa de arranque con 90 g de harina de fuerza, 60 ml de leche y la levadura. Mezclamos todo, hacemos una bola de masa y la dejamos reposar toda la noche en un lugar fresco y bien tapada para que no se seque.



A la mañana siguiente unimos a esta masa de arranque el resto de los ingredientes, excepto la mermelada y las almendras, y dejándonos para el final la leche y la mantequilla fría. Podemos hacer esta operación tanto a mano como en el robot. Amasaremos durante unos 10 minutos y dejaremos reposar la masa en un cuenco, tapada, hasta que doble su volumen, lo que puede llevarnos 2 o 3 horas. Entonces dividimos la masa en 3 partes iguales y estiramos cada una de ellas en rectángulos estrechos. Sobre cada rectángulo pondremos la mermelada todo a lo largo y plegamos la masa de forma que la mermelada quede en su interior. Con las palmas de las manos movemos la masa ligeramente sobre la mesa para formar 3 cilindros que estarán llenos de mermelada. Trenzamos los cilindros, con cuidado de no romperlos y de que no nos salga fuera la mermelada. Como explicaba más arriba, si no nos gusta la mermelada de higos podemos ponerla de otro sabor, o incluso podemos rellenar nuestra trenza con chocolate o cualquier otro dulce. Tapamos la trenza y la dejamos reposar hasta que doble su volumen. Finalmente la pintamos con yema de huevo y le ponemos por encima unas almendras fileteadas y un poco de azúcar. Si lo preferimos, también podemos reducir un poco de mermelada (calentándola al microondas con un poco de agua) y utilizarla para pintarla en lugar del huevo, en cuyo caso, solo espolvorearemos con las almendras fileteadas. Horneamos a 180º C durante unos 15 o 20 minutos, hasta que tome un bonito color dorado.



Dejamos enfriar sobre una rejilla y ya estará lista para la merienda o el desayuno. ¡Buen provecho!

viernes, 30 de octubre de 2015

Brioche




Hace unos días expliqué como hacer unas berlinas; hoy tocan brioches, y si comparamos una receta y la otra, aparte del hecho de que unas se hacen fritas y los otros al horno, o de sutiles diferencias en las proporciones de los ingredientes, digamos que como mínimo, se parecen un poco. Y sí, aunque las recetas son muy parecidas y la forma de amasarlas casi idéntica, el resultado es completamente diferente, básicamente porque unas se fríen y los otros se hornean. La receta de hoy está basada en una de  Xavier Barriga, que como todos los aficionados al pan sabemos, es un auténtico genio panadero. Por supuesto que no pretenderé que pueda ni en mis mejores sueños mejorar su receta, ni siquiera imitarlo. Solo reproduzco su receta por si alguien por ahí no la tiene muy a mano o no la conoce. Los que conocemos sus recetas, sabemos que tiene por costumbre poner la levadura al final del amasado. Como asumo que entre quienes estamos leyendo estas líneas, la mayoría no tenemos una enorme experiencia amasando y en consecuencia podemos dejar parte de la levadura sin acabar de integrar bien, propongo diluirla en el agua y añadirla al principio. Pero si nos atrevemos… ya sabemos, la ponemos al final, como Xavier.


Ingredientes:
500 g de harina de fuerza
10 g de sal
110 g de azúcar
100 g de mantequilla fría
3 huevos
150 ml de agua
25 g de levadura fresca
la piel de medio limón rallada
½ cuchara pequeña de canela en polvo
1 huevo más para pintar
Preparación:
Diluimos la levadura en el agua, a temperatura ambiente y la dejamos reposar 10 minutos, hasta que comience a hacer burbujitas. Ponemos en nuestro robot la harina, el azúcar, la sal, los huevos, el agua con la levadura, la canela y la ralladura de limón y amasamos unos minutos, hasta que la mezcla quede homogénea. También podríamos hacerlo a mano, pero si tenemos la opción usar el robot, nos resultará una tarea mucho más fácil. Cortamos la mantequilla (que debe estar muy fría) en cuadraditos que vamos añadiendo a la masa poco a poco, sin detener la amasadora. Cuando hayamos agregado toda la mantequilla y veamos que está integrada, lo que nos llevará un buen rato, aún tendremos que seguir amasando durante 10 minutos más… como mínimo. Entonces ponemos nuestra masa en un bol untado con aceite, para que no se pegue, la tapamos con un paño o con un plástico y la dejamos reposar durante una hora. Pasado este tiempo cortamos la masa con un cuchillo en porciones de unos 80 g y “boleamos”, es decir, les damos forma de bola haciendo rodar la masa sobre la mesa bajo la palma de la mano (saldrán unas 12). Ponemos nuestros brioches sobre una fuente de horno cubierta con papel para hornear, los pintamos con huevo y los dejamos fermentar durante todo el tiempo que necesiten para doblar su volumen. Si queremos obtener brioches bien separados tenemos que usar una fuente grande… o mejor 2 grandes, pero creo que también quedan bonitos cuando los ponemos cerca y se acaban uniendo para formar una sola pieza que se separa fácilmente con las manos ¿no?.


Finalmente los horneamos a 220ºC durante unos 10 minutos o hasta que veamos que adquieren ese precioso color dorado característico de los brioches. Además, por hacer algo un poco diferente, en realidad yo hice solo 6 brioches de esta manera y la otra mitad de la masa la estiré formando un rectángulo y la cubrí con unos 150 g de fresas trituradas. La enrollé, la retorcí y la puse formando una corona sobre otra fuente de horno cubierta con papel de hornear.
 


Al aumentar su volumen la corona prácticamente quedó cerrada, con lo que por fuera adquirió la apariencia de un bollo redondo y grande, pero al cortarlo se ven las vetas de fresa, que le dan además un sabor fresco y ácido que contrasta con el dulzor del brioche.