domingo, 12 de octubre de 2014

Cupcakes de mantequilla de cacahuete con frosting de chocolate fácil




A veces nos complicamos la vida. Queremos hacer la ultimísima receta ultracomplicada que hemos visto en el programa culinario de moda, y después de horas de trabajo en la cocina descubrimos que, en el mejor de los casos, el resultado es igualito al de la receta facilona que hemos hecho siempre. En el peor, puede ser un desastre…
 


¿Y por qué digo esto?, porque después de probar diferentes frostings de chocolate para los cupcakes, para mí, el que da mejor resultado, por tener un sabor fenomenal, manejarse perfectamente con la manga y aguantar sin alterarse lo que haga falta, es casualmente el más fácil de hacer que se nos podría ocurrir jamás. Si lo hubiera sabido antes!!!! Para ilustrar lo que digo, os traigo una receta de cupcakes de mantequilla de cacahuete que son ideales para cuando lleguen esos días fríos (algún día llegarán, no?), coronados con el hipersencillo frosting. Ahí va:



Ingredientes:
35 g de mantequilla
225 g de azúcar moreno
115 g de mantequilla de cacahuete
2 huevos grandes
1 cuchara pequeña de vainilla líquida
225 g de harina
2 cucharas pequeñas de impulsor
100 ml de leche
200g de chocolate negro
200 g de leche condensada



Preparación:
Comenzamos preparando los cupcakes. Para ello mezclamos la mantequilla con el azúcar y la mantequilla de cacahuete, hasta integrar. Añadimos los huevos y la vainilla y seguimos mezclando. Incorporamos la harina tamizada con el impulsor y por último la leche. Disponemos la masa en 12 cápsulas para cupcakes y horneamos a 180º C durante 25 minutos o hasta que veamos que están horneados. Los dejamos enfriar sobre una rejilla para que no nos quede húmedo el papel de las cápsulas.


 Para preparar el frosting de chocolate ultrafácil solo tenemos que calentar la leche condensada sin que llegue a hervir, añadir el chocolate a trocitos y remover hasta que se funda completamente. Sí, eso es todo, nada más. Si queremos acelerar el proceso y asegurarnos de que no quedan trocitos de chocolate en el frosting, podemos fundirlo un poco antes, pero con cuidado de que no se queme. Dejamos enfriar hasta que tenga la consistencia de una crema que podamos poner en una manga pastelera para decorar los cupcakes. Adornamos nuestros cupcakes y ya está, delicioso, superfácil y superengordante….

martes, 7 de octubre de 2014

Pastel infantil con tren modelado



Hoy no hay receta, pero a cambio os enseñaré el paso a paso de este pastel infantil con su trenecito y todo. Parece complicado, pero son figuras muy fáciles de modelar, ya que se trata de formas geométricas sencillas, que combinadas adecuadamente producen el efecto deseado.

Partimos de dos pasteles forrados con fondant de color azul celeste. En este caso, son bizcochos de chocolate, rellenos de crema de mantequilla con sabor a fresa, y dicho así, parece que sea la parte menos importante del proceso, pero no os dejeis engañar: es fundamental, el pastel tiene que saber bien, por muy bonito que sea, si no está bueno no triunfará. Uno de los bizcochos será más grande que el otro, para poder hacer un pastel con dos niveles. Como se trata de trenes, haremos túneles, recortando su forma en fondant negro y haciendo cada una de las piedras que lo rodean en fondant gris.

Habrá que poner en la base de cada pastel una cinta de fondant verde, que además de cubrir la unión hace efecto como de suelo con vegetación. Montamos las señales de tráfico haciendo bastones de color blanco, discos amarillos y finas tiras de color negro que nos servirán para rodear los círculos y para hacer la cruz de la señal. Agregamos los árboles en fondant marrón, cortando las ramas con mucho cuidado, y agregándole pequeños círculos de color verde, hacemos las hojas de los árboles.
Ahora hay que poner las vías del tren. Empezamos por las traviesas, que no son más que rectángulos de color marrón. Y para las vías propiamente dichas, haremos largas tiras de fondant gris.
¿Nos falta algo? Sí, unas barreras con sus postes en color blanco, al igual que las señales de tráfico. Para la barrera propiamente dicha, también haremos un rectángulo alargado de color blanco, pero le pondremos unas delgadas tiras hechas con finos hilos de fondant rojo. Procuraremos que las lineas rojas queden apaisadas.


Y ahora pasamos al tren: para ello necesitaremos hacer diversas figuras en fondant, trabajándolo como si fuera plastilina. De los tres rectángulos planos de color rojo que veis en la foto, uno es muy poco más largo, y será el que corresponda a la base de la locomotora. Los otros dos son las bases de los vagones. Combinándolos y resaltando las uniones con tiras de fondant negro, comienzan a tomar forma. Pondremos también el techo al vagón de pasajeros y a la locomotora, que llevará además su chimenea y un disco rojo que hará las veces del frente. 
Agregaremos círculos negros para las ruedas (3 pares a la locomotora, 2 pares a los vagones), adornados con círculos amarillos más pequeños, y rectángulos amarillos para las ventanas. Acabamos haciendo pequeños rollitos marrones que harán las veces de troncos de madera en el vagón amarillo.  Como veis, estas figuras son muy fáciles de modelar. No necesitamos estecas con formas especiales, ni tener grandes habilidades manuales, ya que se trata de figuras geométricas simples.


Ponemos el tren sobre la vía y si nos apetece el nombre del afortunado cumpleañero, y voila! pastel terminado.





jueves, 2 de octubre de 2014

Panna cotta con puré de melocotón a la naranja



Hoy vengo con una entrada corta, sencilla, pero muy resultona: la panna cotta.


Este suave y delicado postre italiano es tan fácil de preparar que hasta podría hacerlo un niño y se prepara en un plis plas (más lo que tarda en cuajar en la nevera), pero tiene una textura tan delicada, y combinado con el melocotón y la naranja resulta tan agradable, que nadie puede resistirse.
Ingredientes:
600 ml de nata 35% de materia grasa
100 g de azúcar
4 láminas de gelatina de las pequeñas (son como unos 7 g)
1 vaina de vainilla
1 lata de melocotones en almíbar
La ralladura de la piel de 1 naranja



Preparación:
Comenzamos por poner la gelatina a remojar en agua fría. Por otra parte ponemos en un cazo la nata, el azúcar y la vaina de vainilla (que previamente abriremos para sacar todas las aromáticas semillas) y llevamos al fuego hasta que rompa el hervor. Retiramos e inmediatamente agregamos la gelatina, bien escurrida, removiendo hasta asegurarnos de que queda perfectamente disuelta. Colamos la preparación y la repartimos en los moldes que elijamos. A mí me gusta ponerla en moldes que resulten fáciles de desmoldar (como los de silicona), porque la gracia de la panna cotta es su textura, más suave aún que la de un flan, pero que permite desmoldar. Pero si no queréis arriesgaros, siempre podéis hacerla en unos moldes bonitos que podáis sacar a la mesa sin la dificultad de una rotura al desmoldar. En cualquiera de los dos casos, estas cantidades dan para unas 8 raciones y las hemos de dejar enfriar en la nevera un mínimo de 4 horas.



Por otra parte trituramos los melocotones con un poco de su almíbar (más o menos la mitad de lo que lleva la lata), agregamos la ralladura de naranja y llevamos a fuego suave hasta que reduzca lo suficiente como para obtener una textura similar a la de una mermelada y dejamos enfriar.


Servimos la panna cotta junto con el puré de melocotones. Más fácil imposible, y es deliciosa.