martes, 23 de mayo de 2017

Pastel Rayo McQueen


Me enamoré de Rayo McQueen cuando mi hijo era pequeñito y lo llevé al cine a ver la primera película.



Ahora ya está mayor, y no ve dibujos, pero por suerte las amigas siguen teniendo niños en edad de disfrutar de Rayo, lo que me dá a mi la posibilidad de hacer pasteles como éste, que no puedo ocultar que me encanta.



La forma la tallé a cuchillo sobre un pastel de chocolate, relleno de ganache. 



Lo cubrí con más ganache (no hice la foto, sorry!) y luego con fondant rojo. Algunos detalles están hechos con fondant de colores y otros con impresiones en papel de azúcar.

 
















Me hubiera gustado que pudiese guiñar el ojo... pero eso no sé hacerlo!!!!





viernes, 19 de mayo de 2017

Pastel troll rosa


Es un pastel pequeñito, pero no podéis negarme que es monísimo.



La verdad es que no estaba muy al día con los trolls, y no entendía que les veian de bonitos. Pero haciendo este pastel he empezado a darme cuenta porque gustan tanto... son tan feos pero tan tiernos, que terminas por verlos guapos.



Es importante ponerles todos los detalles, para que no pierdan su personalidad.



A ver si al final os gustan tanto como a mi!!!


lunes, 1 de mayo de 2017

Tartitas de fresa



Antes de que acabe la temporada de fresas tenia que poner alguna receta que las incluya. Y me he dado cuenta que aún no había compartido esta tan clásica de tartitas de fresa. Con las cantidades que os pongo aqui, pueden hacerse 6 unidades en versión mini, que son como las que compramos en las pastelerias, o una sola tamaño tarta. Lo importante en una tarta de este tipo es que la masa sea firme y crujiente, que no quede reblandecida por el relleno, y ésta es perfecta. Además en esta receta os explico como hacer una crema pastelera muy fácil, rápida y que nunca hace grumos.Y por supuesto, si nos apetece, siempre podemos agregar otras frutas a esta tarta... pero eso sí, a mi me parece que en esta receta las fresas son imprescindibles... es que están tan buenas!!!!!
Ingredientes:
Para la masa
125 g de harina
50 g de maizena
50 g de azúcar
75 g de mantequilla
1 huevo
Para la crema pastelera
200 g de azúcar
60 g de maizena
3 huevos
500 ml de leche
1 cuchara pequeña de vainilla líquida o en pasta (y/o ralladura de limón y/o brandy)
Para cubrir:
300 g de fresas
1 sobre de cobertura para tartas de frutas (o en su defecto gelatina, agua y azúcar)


Preparación:
Comenzamos por hacer la masa, uniendo las dos harinas con el azúcar y la mantequilla fría para hacer un arenado, trabajándolo con las manos. Añadimos el huevo ligeramente batido y trabajamos hasta unir la masa. Dejamos descansar la masa en la nevera durante un mínimo de 30 minutos. Dividimos la masa en 6 partes iguales y las estiramos para forrar 6 pequeños moldes de tartitas. Una vez forrados los moldes, pinchamos la masa con un tenedor, cubrimos con papel para hornear y ponemos sobre éste algo que pese, como unos garbanzos secos, para evitar que al hornearla, la masa se hinche. Horneamos a 180ºC durante unos 15 minutos, retiramos los garbanzos y el papel y volvemos las tartitas al horno hasta que tengan un color ligeramente dorado. Desmoldamos con mucho cuidado para evitar que se rompan y dejamos enfriar sobre una rejilla.


Por otra parte hacemos la crema pastelera uniendo el azúcar, la maizena y los huevos en una olla pequeña, que llevaremos al fuego al mismo tiempo que vertemos sobre ella la leche hirviendo y removemos energicamente. Continuaremos removiendo hasta que vuelva a romper el hervor (que no será mucho tiempo si ya ponemos la leche hirviendo) y espese la crema. Retiramos y perfumamos la crema con un poco de vainilla, aunque también podemos hacerlo con la ralladura de un limón, o con unas gotitas de brandy... o con las 3 cosas!!! Dejaremos enfriar la crema antes de cubrir las tartitas, y para ello es necesario poner un film transparente sobre la crema, tocándola, lo que evita que se forme una película (como la nata que se forma sobre la leche caliente al enfriar).


Finalmente laminamos las fresas y cubrimos con ellas las tartitas. Aunque no es imprescindible, para que queden más bonitas y brillantes, lo ideal es acabar con una cobertura para tartas de frutas, de esas que se disuelven en agua con un poco de azúcar, calentamos y al enfriar espesan; pero si no las encontramos siempre podemos usar un poco de gelatina, disuelta en agua con azúcar, que usaremos para pincelar las fresas cuando esté casi solidificando.
Y que tengais una buena y dulce merienda!


lunes, 3 de abril de 2017

Pan de plátano




El pan de plátano es una sabrosa alternativa a las típicas tostadas del desayuno. Además es una forma de hacer comer algo de fruta a aquellos que ni se las miran a la hora de desayunar. Es bastante simple de hacer, es muy tierno y tiene un intenso sabor a plátano, lo que permite que lo tomemos tal cual, sin agregar nada más, aunque los muy golosos también pueden tomarlo con un poco de mermelada.



Ingredientes:
4 plátanos
2 huevos
200 g de azúcar moreno
1 cuchara pequeña de vainilla
100 g de mantequilla
280 g de harina
1 cuchara pequeña de impulsor
½ cuchara pequeña de sal
50 ml de leche
50 g de nueces



Preparación:
Comenzamos por pelar y chafar los plátanos. A veces encontramos plátanos de diferentes tamaños; para hacernos una idea aproximada, necesitaremos unos 400 g de carne de plátano chafada. En un recipiente aparte batimos los huevos con el azúcar y la vainilla. Añadimos el plátano, la mantequilla fundida y luego la harina, la sal y el impulsor. Mezclamos bien e incorporamos la leche. Por último agregamos las nueces troceadas. Esta vez he utilizado nueces pecanas y quedan tan bien como las normales… o incluso mejor. Vertemos la mezcla en un molde tipo budín, previamente engrasado y horneamos a 180 ºC durante unos 40 minutos o hasta que al introducir un palillo en la masa, éste salga seco. Desmoldamos, dejamos enfriar y tomamos nuestro pan para desayunar o merendar, solo o con mermelada… delicioso!


miércoles, 1 de marzo de 2017

Pastel de zanahoria

 

El de zanahoria es uno de los pasteles más sabrosos que podemos hacer en casa. Y además es uno de los que tienen fama de ser más "sanotes" por aquello de la zanahoria, porque lleva azúcar moreno, porque no lleva mantequilla (al menos en el bizcocho)... me reservo la opinión personal al respecto, porque nada más lejos de mi intención que crear polémica al respecto, que cada uno coma lo que quiera, o lo que pueda. En lo que me centraré es en lo que de verdad me importa: que está buenísimo!!!!!!! Y además es muy fácil de hacer: mezclar todo y meter en el horno, así que os animo a intentarlo, que vale mucho la pena.



Ingredientes:
Para el bizcocho:
3 huevos 
300 g de azúcar moreno
300 ml de aceite de girasol
300 g de harina
1 cuchara pequeña de impulsor
1 cuchara pequeña de bicarbonato sódico
1 cuchara pequeña de canela
1/2 cuchara pequeña de jengibre
1/2 cuchara pequeña de sal
1 cuchara pequeña de vainilla líquida
220 g de zanahoria rallada

80 g de manzana rallada
100 g de nueces troceadas





Para la crema:
1 clara de huevo
150 g de azúcar blanca
150 g de mantequilla
300 g de queso untable, tipo Philadelphia
1 cuchara pequeña de vainilla líquida





Preparación:
Comenzamos por mezclar el azúcar, los huevos, el aceite y la vainilla y podemos hacerlo tanto a mano como en un robot de cocina. Puede que el aspecto en este punto no nos guste mucho, porque parezca "cortado", pero no hemos de hacer caso, mejorará al agregar el resto de ingredientes.





Por otra parte tamizamos la harina, el impulsor, el bicarbonato,  la canela, el jengibre y la sal. Añadimos los ingredientes tamizados a los ingredientes húmedos que mezclamos en un principio, sin batir en exceso, a mano, hasta que esté integrado. Por último agregamos la zanahoria rallada, la manzana rallada y las nueces troceadas. Vertemos la mezcla en un molde forrado con papel para hornear (o como mínimo untado con mantequilla o con spray desmoldante) y horneamos a 170ºC durante 1 hora aproximadamente, o hasta que al pinchar el bizcocho con un palillo o una brocheta, ésta salga limpia. Dejamos enfriar el bizcocho en una rejilla y cuando esté frío lo cortamos en dos, con mucho cuidado, para rellenarlo. También podemos hornear la masa en dos moldes o en dos veces, para ahorrarnos el tener que cortarlo. Pensaréis que os estoy diciendo una obviedad, pero lo remarco porque este bizcocho se desmiga mucho al cortarlo, así que vale la pena plantearse desde un principio hacer dos bizcochos pequeños, reduciendo el tiempo de horneado.




Y entonces preparamos la crema: Comenzamos por poner la clara de huevo junto con el azúcar en una olla al baño María y removemos con las varillas hasta que el azúcar se disuelva totalmente. Entonces pasamos la preparación a un robot para mezclar a alta velocidad, añadiendo la mantequilla a temperatura ambiente, en trocitos, poco a poco, batiendo hasta obtener una mezcla homogénea. Finalmente incorporamos el queso frío y la vainilla. Esta crema también puede elaborarse substituyendo la clara de huevo por 7 g de albúmina en polvo y 70 ml de agua mineral, lo cual es muy recomendable si la hacemos en verano, o si preveemos que tardaremos unos días en consumirla completamente.
Y en este punto solo nos queda rellenar el pastel y cubrirlo con la crema, ayudándonos de una manga pastelera (o no)... y comérnoslo!!!!